La llegada del supermercadismo y la apertura de centros comerciales en las regiones del país ha puesto sobre el tapete una serie de temas vinculados al abastecimiento. ¿Cuál es el porcentaje de proveedores regionales que tienen?, ¿cómo se han modificado los canales de comercialización?, ¿cuál es el perfil de los proveedores que faltan desarrollar?, ¿cuáles son los desafíos de los proveedores locales para poder ser parte de la cadena de aprovisionamiento?, entre otros.
En el Perú, los supermercados y otras tiendas al detalle tienen distintas formas de operar, algunos tienen centros de acopio especializados por tipo de productos donde incluso procesan y seleccionan para luego distribuir a todos los puntos de venta; y, en otros casos, se tienen acuerdos con los proveedores para que el abastecimiento sea en cada punto de venta.
Esta logística operativa tiene implicancias en distintos aspectos: en la formación del precio final de venta; en los costos que está dispuesta a asumir la cadena o la tienda a detalle; en los márgenes que conserva el proveedor; y, por supuesto, en el perfil de las empresas que pueden acceder a ser proveedoras.
En las regiones está pasando tres cosas, dependiendo del desarrollo de las unidades productivas: Existen dificultades para que las unidades productivas accedan a ser proveedores; cuando hay disponibilidad de proveedores locales los productos se pueden ofrecer a menores precios que en Lima; pero en otros casos, la naturaleza de algunos de ellos sumada a las exigencias de la logística de su traslado (sistema de frío) y las particularidades de sus envases los han vuelto más costosos que en la capital.
La Libertad no ha sido ajena a este proceso de formación de canales de mercadeo para el comercio al detalle y será interesante observar el proceso de modernización en el que se verán involucrados los proveedores locales a partir del impulso que el crecimiento del comercio trae consigo.
Por lo pronto, los mayores desafíos los tienen los empresarios locales: En el agro, capacidad para atender volumen; agregar valor a los productos en el manejo postcosecha como en la limpieza, selección por calibre o calidad, envases y un manejo adecuado del transporte; y, asociarse para poder tecnificarse e innovar.
En la manufactura, conseguir los niveles de calidad, envases y precios requeridos; y, en todos los sectores, adoptar los estándares de calidad y codificación; y, gestionar respaldo financiero para resistir los plazos de pago que tradicionalmente establecen las cadenas de comercio minorista.
Todas estas exigencias, tienen como contrapartida la posibilidad de poner un producto en una góndola y que eso sea el primer paso para abrirse camino en el mercado a nivel nacional; y, hasta en el extranjero. Muchas veces empezar a hacerlo significa reducir los márgenes de rentabilidad pero a cambio se trata de volúmenes de venta mayor.
Gladys Triveño
Presidenta Ejecutiva