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¿Cuál cree Usted que es el principal problema para que una MyPE acceda a las compras del Estado?
"La duda suele ser el principio de la sabiduría" - M. Scott Peck
El gran desafío que la MYPE plantea a la gran empresa y el Estado
Editorial
24 nov 2009

Las oportunidades de negocios con los segmentos de consumidores y empresarios más bajos de la pirámide han captado crecientemente la atención de las grandes empresas en los últimos años.

El ingreso de los grandes jugadores a dichos mercados y la adaptación de los modelos de negocio a la realidad y preferencias de los consumidores de estos segmentos han sido lentos pero continuos. Hoy los conos más dinámicos de Lima no tienen mucho que envidiar, en términos de oferta de productos y de ciertos rubros de servicios, a los distritos tradicionalmente más pudientes de la capital. Lo mismo está ocurriendo en provincias.

Este dinamismo del sector privado en los mercados emergentes está (i) generando empleo,(ii) teniendo un efecto inclusivo y además (iii) permitiendo que las grandes empresas de consumo y algunos rubros de servicios conozcan mucho más de cerca a los segmentos mayoritarios de la población, precisamente aquellos que mañana decidirán el futuro de sus negocios.

Las grandes empresas que han ingresado con éxito en estos mercados han constatado que los empresarios MYPE peruanos tienen, en el plano personal, básicamente las mismas aspiraciones que todos: tener acceso a una vivienda, poder solventar la alimentación y vestido de sus familiares, tener la posibilidad de financiar la educación de sus hijos, su entretenimiento, entre otros.

Lo mismo ocurre en el ámbito financiero: los emprendedores tienen una gran demanda por instrumentos que les permitan no solamente financiar sus emprendimientos−como se creía hasta hace unos años−sino también ahorrar, controlar los distintos riesgos a los que están expuestos y hasta invertir en activos financieros de largo plazo. 

Cada vez resulta más claro que el problema de los empresarios MYPE no es el bajo nivel de sus ingresos sino la falta de acceso al tipo de instrumentos  financieros que más se adapten a sus necesidades y características.

En este sector, sin embargo, todavía existe un gran espacio para mejorar la oferta, algo en lo que tanto el Estado como las empresas del sector deberían contribuir.

Hoy, por ejemplo, todavía es posible encontrar casos en los que los emprendedores contratan créditos con las entidades financieras cuando en realidad tienen objetivos distintos como ahorrar con motivo de precaución, contratar un seguro o consolidar fondos con fines previsionales, entre otros.

El gran reto que tienen las empresas que operan en el sector financiero es ofrecerle a este segmento de clientes las mismas posibilidades para manejar sus finanzas a las que tienen acceso los clientes preferenciales de la banca formal. La precaución más importante que deberían tener es no utilizar los mismos productos ni pretender encajar a este segmento dentro del mismo modelo de negocio que sirve a los grandes clientes pues, aun cuando tengan necesidades comunes, se trata de clientes que enfrentan flujos de caja con características diferenciadas y cuya reacción a los diferentes esquemas de incentivos no necesariamente sigue el patrón tradicional. Hace falta conocerlos muy bien para diseñar productos que los satisfagan.

Sin lugar a dudas, este reto es complejo.

No obstante, existen dos características que estas empresas podrían explorar para encontrar la solución: Los ciudadanos que operan en estos segmentos tienen una necesidad enorme de certezas (de confianza) y una gran disposición a recompensarlas (reciprocidad). Ambas características, sin embargo, hoy se esconden tras un velo de marcada desconfianza prácticamente frente a todo.

En sus relaciones como consumidores o proveedores, los emprendedores de sectores emergentes buscan confiabilidad (que no les fallen cuando los necesitan), conveniencia (que sean accesibles donde y cuando se les necesita) y flexibilidad (que los productos que les ofrecen "los entiendan" y  se adapten a su realidad, por ejemplo, de flujo de caja).

Las instituciones que sean capaces de poner en conocimiento y a disposición de los segmentos emergentes un amplio abanico de servicios financieros a través de mecanismos innovadores serán los líderes del mercado en el futuro pues serán recompensados por la preferencia de una mayoría de empresarios que está dispuesta a pagar por servicios financieros inclusivos y que parece no intimidarse con el precio (solo basta mirar las altas tasas de interés que no dudan en pagar cuando obtienen un crédito).

El Estado, por su parte, debería promover agresivamente que esto se produzca: de un lado dinamizando el uso de fondos que permitan asegurar acceso prácticamente universal a los servicios financieros (incluso para segmentos no rentables para la banca formal a través de transferencias o cierto tipo de subsidios); y, de otro lado, vigilando atentamente que las instituciones del sistema compitan y operen de manera transparente en su relación con los clientes.

Luis Triveño
Las políticas que las MYPE necesitan
Editorial
26 oct 2009

Dos grandes eventos han marcado el último bimestre en Perú en la agenda mype. En primer lugar, el Foro Interamericano de la Microempresa y, en segundo lugar, el CADE de Emprendedores.

Si hay algo que queda claro de lo tratado en ambos es que el desarrollo en materia de políticas públicas de promoción de la mype en el Perú todavía es, por un lado, desigual y, por el otro, bastante distante del dinamismo del sector al que precisamente debería atender.

Es desigual porque mientras resulta claro que, por ejemplo, en los ámbitos financiero (crédito y seguros) y tecnológico (telefonía móvil, Internet, entre otros) la oferta de soluciones para los negocios de la mype es diversa y accesible (aunque todavía costosa); existen grandes temas que a pesar de tener varias décadas en discusión todavía tienen poco que mostrar en términos de efectividad. ¿Cómo conseguir que los pequeños negocios se integren y mantengan dentro del circuito formal? ¿Cómo hacerlos partícipes de la globalización? ¿Cómo propiciar que se redibuje la estructura productiva del segmento para explotar de mejor manera el potencial del país?

¿Qué nos pueden enseñar las experiencias exitosas en los ámbitos financiero y tecnológico?

Las razones más importantes por las que ha sido posible un éxito tan notorio en el ambos ámbitos son tres:

a) La primera es que su desarrollo ha estado en manos del sector privado − no del Estado ni de la academia − y, quizás por eso, no ha sido afectado por pugnas ideológicas o políticas inútiles.

b) La segunda es que en ambos segmentos los operadores tienen un conocimiento profundo de sus productos y cómo estos pueden afectar positivamente la gestión del sector MYPE.

c) La tercera es que en ambos segmentos la inversión requerida para generar impacto ha sido considerable. Con un presupuesto exiguo, el sector privado no habría podido tener éxito en el sector MYPE.

¿Qué características podrían adoptar las políticas de promoción de la MYPE para incrementar sus posibilidades de éxito?

En el caso de las políticas públicas para la MYPE, desde El Otro Sendero prácticamente no ha surgido ninguna iniciativa alternativa que promueva un mayor entendimiento de la realidad de la MYPE, se ha invertido muy poco y se ha perdido el tiempo en debates ideológicos o políticos. El resultado es que todavía se habla mucho de lo mismo y se soluciona todavía muy poco.

Contra esto, es preciso invertir en diseñar e implementar intervenciones pragmáticas con un mayor conocimiento del terreno que se pisa.

Quizás el mérito más grande del último quinquenio sean las apuestas por conectar a la MYPE con los mercados externos y por promover la asociatividad. Sin embargo, todavía el éxito se reduce a programas piloto: no está a la vista todavía una política sistemática que permita una incorporación masiva de la MYPE a la economía formal.

La participación transparente de la mediana y gran empresa en la implementación de las políticas puede convertirse, sin duda, en un amplificador de impacto importante.

El Gobierno también podría darle coherencia a su interacción con la MYPE, adoptando un único mensaje y no confundiendo con, por un lado, acciones "promotoras" de algunos ministerios que tratan de acercarse a los pequeños empresarios; y, por otro lado, con aproximaciones más invasivas de entidades como la SUNAT.

Es crucial tener en cuenta que un segmento tan dinámico requiere el soporte institucional de un Sector Público informado, flexible, eficiente: que coordine y coopere a su interior y con el sector privado.

Solo de esta manera se podrá tener capacidad de respuesta ante los diversos hechos que pueden afectar a la MYPE y que exigen una acción estatal responsable y efectiva.

El tema del momento: el caso de Gamarra

Gamarra y las más de 400 mil personas que dependen de su actividad manufacturera están actualmente siendo golpeados duramente no solo por la desaceleración económica del país sino también por un masivo ingreso de textiles y confecciones de China.

El tema de la protección a las importaciones ha sido puesto nuevamente en discusión: se ha planteado la posibilidad de aplicar salvaguardias a los productos textiles de China. Se argumenta que mientras que un kilo de prendas chinas cuestan US$ 11, el valor de la misma cantidad de prendas peruanas cuesta US$ 38; y que, en estas condiciones, es imposible competir para los productos peruanos.

Independientemente de que la solución planteada guste o no, esta es una excelente ocasión para abandonar posturas ideológicas y actuar rápido para asegurar que la industria textil de Gamarra no solo pueda encarar la competencia de los productos chinos sino que además pueda florecer aún más y alcanzar nuevos nichos de mercado.

¿Por dónde empezar?

En primer lugar, en el corto plazo, Indecopi debe analizar técnicamente la existencia o no de prácticas de dumping y debe actuar en concordancia. Este es un tema técnico que no debería politizarse. Igualmente, Aduanas y el Ministerio Público deben reforzar sus acciones contra el contrabando.

En segundo lugar, pensando en el mediano y largo plazo, el Estado debe apoyar no solo en Gamarra sino en los sectores en los que existe más potencial la inversión con intervenciones específicas en investigación y desarrollo, los únicos aspectos que asegurarán la sostenibilidad de industria peruana en el mundo globalizado. En el ínterin, reducir al máximo los sobrecostos que enfrentan las empresas y dotarlas de la información necesaria para su toma de decisiones también contribuiría enormemente a aligerar la carga de las empresas y a facilitarles la identificación de nuevas oportunidades de negocios.

La MYPE en Perú ha resistido amenazas mucho más prolongadas y agudas que las que hay se ciernen sobre ella. Eso no está en discusión. Lo que es indispensable plantearse como país es cómo conseguir que la MYPE en Perú deje de ser un instrumento de auto subsistencia y comience a sostener la creación masiva y acelerada de prosperidad del país tal como lo hace en diversas economías modernas. Solo así el país podrá cumplir con su objetivo de ingresar en el exclusivo club de países de altos ingresos.

Luis Triveño
Si los más grandes apuestan por la MYPE, ¿por qué el Estado no?
Editorial
26 oct 2009

Hace pocas semanas, el BCP hizo una de las movidas estratégicas más importantes de su historia reciente al adquirir Edyficar − la segunda entidad (después de Mibanco) que más bancariza clientes en el país − por alrededor de US$100 millones.

¿Qué viene después de esta compra en el sector?

Para la industria bancaria, tras esta operación, la señal es muy clara: el BCP está decidido a buscar agresivamente el liderazgo en prácticamente todos los segmentos del mercado bancario.

Para el BCP, la transacción le ha permitido generar para su organización dos efectos que, sin duda, lo favorecerán considerablemente en el futuro: primero, al apostar acertadamente por el futuro de la MYPE, sus resultados se verán beneficiados por los altos dinamismos y retorno del segmento; y, segundo, su organización recibirá un tratamiento "anti-edad" formidable al tomar contacto con un modelo operativo distinto−acostumbrado a altas tasas de crecimiento y a un grado de involucramiento con los clientes mucho mayor al de un banco grande.

Sin duda, el BCP puede contribuir con capital, tecnología e infraestructura al desempeño de Edyficar. Sin embargo, en mi opinión, el BCP también va a beneficiarse de Edyficar en dimensiones de las que no se ha hablado mucho todavía como la mística de trabajo, el manejo de las relaciones con los clientes, la tecnología para penetrar segmentos poco rentables para un banco grande, entre otros.

¿Qué significa esta compra para el Perú?

Para el país, quizás el mensaje más importante de esta transacción es que el futuro de la economía del Perú está en la MYPE.

El BCP no es la primera−ni creo que sea la última−institución financiera que lo expresa. Hace algunos meses ya lo hizo el Scotia Bank y antes que esta lo hizo el BBVA. Estas entidades financieras han invertido en el segmento MYPE gran cantidad de recursos en los últimos 18 meses, a pesar de estar atravesando por un período de desaceleración ocasionado por la crisis financiera internacional. Claramente, la MYPE no es vista como un negocio coyuntural sino más bien como un segmento con gran potencial de largo plazo.

Esto no es ninguna sorpresa: para una industria como la bancaria que ya está desarrollada en algunos segmentos, el reto de crecer es difícil y por eso "bancarizar" a nuevos clientes se convierte en condición indispensable para alcanzarlo. Entidades como Edyficar han demostrado que es posible hacerlo de manera descentralizada, generando rendimientos atractivos y apoyando el crecimiento de sus clientes. Ahora lo que hace falta es escala y velocidad y para eso se necesita dinero, tecnología y buena gerencia, elementos que un banco líder debería poder proveer.

La economía nacional ya está atravesando por una situación similar: cada vez es más difícil sostener tasas de crecimiento altas sobre la base de la expansión solo de Lima o algunos mercados específicos. Para seguir reduciendo la pobreza y mejorando las condiciones de vida de los peruanos, el crecimiento debe ser inclusivo. Con el apoyo correcto, la MYPE puede consolidase como un elemento de cambio que descentralice el crecimiento y extienda las oportunidades a todos los peruanos que quieran participar en el mercado.

El futuro de la economía nacional también está en las MYPE y los tomadores de decisiones económicas lo saben. No es casualidad que desde el MEF, por ejemplo, ya se esté empezando a hablar de más que solo macroeconomía. El rol que está jugando hasta ahora de manera incansable la Ministra de Producción también es una buena señal.

No obstante, la diferencia entre buenas intenciones y resultados concretos es el compromiso. Si el sector privado ya está apostando por este segmento, invirtiendo cientos de millones de dólares ¿por qué no apuesta el Estado? ¿Cuánto va a invertir por el desarrollo de la MYPE en los próximos años? Y, lo que es más importante, ¿cómo lo va a hacer? ¿Cuál es el plan de acción que tiene para impulsar el desarrollo de la MYPE?

Estoy seguro que el BCP ya tiene un plan para superar el millón de clientes MYPE rentables en el futuro cercano. Antes que esto ocurra, el Estado ya debería haber asumido el liderazgo requerido en materia de MYPE con el empoderamiento económico y político que se requiere. Con una agenda bien definida, los recursos apropiados y el sector privado de la mano, es posible gestar un cambio que redibuje la estructura productiva del país y la acerque a la de una economía desarrollada.

Luis Triveño
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