El doctor (de la economía) trae malas noticias

09 de abril de 2015
  • El debate sobre el futuro de la economía mundial se puede resumir en una sola palabra: estancamiento.
  • Según el último Panorama de la Economía Mundial del FMI, no se trata de una desaceleración temporal. Se trata de un fenómeno de naturaleza estructural y permanente.
  • Este proceso de estancamiento no habría sido resultado de la crisis financiera mundial sino que tendría raíces.

Foto: http://canada2020.ca/

Imagine que está haciéndose un chequeo médico y tras muchos análisis su médico de cabecera le dice que tiene malas noticias y que, si no hace cambios radicales en su estilo de vida, en el muy corto plazo solo le quedarán dos caminos: una dolorosa operación o una muerte súbita. 

Cuando se recibe este tipo de noticias se suele culpar a un evento en particular reciente como la fiesta del mes pasado o los excesos de comida del último verano. Otra reacción común a este tipo de anuncios es pensar que con un pequeño ajuste durante un breve período todo se resolverá. Ambas reacciones son erróneas. En primer lugar, las enfermedades que derivan en una situación como la descrita se van gestando poco a poco a lo largo de los años. En segundo lugar, una vez hecho el daño, toma mucho más tiempo y esfuerzo aliviarlo o revertirlo. No existen soluciones de corto plazo.

Algo similar es lo que ha dicho el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la economía mundial en su reciente Panorama de la Economía Mundial. En síntesis, ha señalado que la economía mundial estaría viviendo un “estancamiento secular”. En sencillo, esto querría decir que la desaceleración actual no es transitoria sino que podríamos estar comenzando a vivir un largo período de crecimiento bajo. Larry Summers, quien fuera Secretario del Tesoro y Director del Consejo Económico Nacional de Estados Unidos ya había anticipado esta situación en 2013 en una conferencia en el mismo FMI. Su presentación original se puede ver en el siguiente video.

El FMI también ha señalado en su informe que el estancamiento secular no fue resultado de la crisis financiera sino que está vinculado con dos factores claves: el envejecimiento de la población que reduce la propensión a invertir; y la desaceleración del incremento de la productividad total de factores en las economías avanzadas. 

Con un panorama así, un país como el Perú caracterizado porque dos tercios de su crecimiento económico depende de lo que ocurre en el resto del mundo, debería estar preocupado. No sorprende en este contexto que los analistas económicos y el propio Ministro de Economía ya estén poniendo el parche para las cifras de crecimiento de 2015.

Es más importante, sin embargo, lo que puede hacer el país para adaptarse a esta situación desde el punto de vista global, con tasas de interés internacionales cercanas a cero es muy poco lo que la política monetaria puede hacer. Un impulso fiscal podría funcionar en aquellas economías con las espaldas para hacerlo. Sin embargo, el impacto de estas acciones podría tardar así que no nos escapamos de un período de crecimiento bajo en los próximos años.

Desde el punto de vista local, la transformación productiva de la economía no puede postergarse más. No impulsarla con decisión sería como no hacer nada ante las noticias del doctor del ejemplo del inicio de esta nota y contentarse pensando que uno todavía puede seguir haciendo lo mismo y esperar que las cosas sean diferentes.

 



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