

El segundo mandato del presidente Trump y sobre todo las decisiones que está tomando han obligado a la Unión Europea a apretar el acelerador para blindar su autonomía con un mercado común de capitales, la reforma del sector energético, el aumento del gasto, la consecución de una defensa común y la creación del Euro digital, afirma una nota de Elisa Tasca en el Diario El País de España.
Quien hoy está sentado en el despacho oval es un criptobro y uno de los ejes de su política son los activos digitales, monedas privadas, y, en particular por las stablecoins, esto es, monedas estables ligadas al dólar.
Por eso, la Unión Europea está desarrollando un dinero digital estable controlado por el banco central y pensago para pagos entre personas, en comercios y entre empresas, con el fin de limitar la dependencia de sistemas de pago extranjeros, tener una alternativa a activos emergentes y evitar que se afiancen en la Unión Europea como medio de pago.
Lo que está en juego es que las personas y las empresas empiecen a usar las stablecoins en lugar de la moneda tradicional y que tengan sus cuentas solo para mover sus fondos dentro y fuera de esas cuentas. Como consecuencia de esto habría una reducción en el volumen de depósitos en bancos comerciales y eso afectaría el papel en la provisión de crédito y aumentaría el coste de financiamiento. Además, las stablecoins ligadas al dólar podrían ganar al Euro en importancia, lo cual afectaría la soberanía monetaria del bloque europeo.
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