Los peatones, al igual que los conductores, lidiamos todos los días con bicicletas, motocicletas y automóviles que hacen delivery y generan mayor congestionamiento en las vías.
A esto se suma, la incorporación de los robots que hacen delivery y que ya empezaron a inundar las vías peatonales con su presencia. Parece futurístico, pero ya es una realidad. En Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y Alemania ya es común, compartir acera con robots provistos de luces, GPS y cámaras que transitan de manera autónoma, transportando alimentos y fast food, según señala una nota de Emma Woollacott de la BBC.
Lo que también se ha hecho común son los problemas y peligros que generan y que ya han puesto en alerta a organizaciones que lideran campañas contra estos dispositivos. Existen peticiones para que se les hagan controles de seguridad y se regule su uso respecto a requisitos de seguros contra accidentes, accesibilidad, licencias, límites de operatividad, entre otros.
Las empresas que los utilizan defienden el hecho de que estos están en plena capacidad de identificar y evitar cualquier objeto a su paso, cruzar calles de manera segura y reaccionar a situaciones en su entorno. Además, señalan que su uso contribuye a reducir el tráfico y las emisiones. También reconocen que se trata de una nueva experiencia para los peatones, pero indican que los robots son amigables y cuidadosos.
Las autoridades de ciudades y estados ya están tomando acciones para regular su tránsito. Así, por ejemplo, en San Francisco y Chicago, en EE.UU. se ha limitado el acceso de estos vehículos a ciertas zonas de la ciudad y en Toronto, desde 2021, está prohibido que se usen en aceras.

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