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Volkswagen y el "greenwashing"

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HASTA ANTES DEL ESCÁNDALO, VOLKSWAGEN YA HABÍA INVERTIDO USD 77 MILLONES EN PUBLICIDAD PARA SU AUTOMÓVILES DIESEL EN ESTADOS UNIDOS.
20 de octubre de 2015
Red star
Por qué es importante
Sin el compromiso genuino y de largo plazo de las empresas, difícilmente se lograra mitigar los efectos del cambio climático.

Hasta hace muy poco, para ser más exactos hasta antes de que estallara el escándalo Volkswagen, dicha empresa se presentaba al público como el abanderado del cuidado del medio ambiente. De cara al público se esforzaba en presentar a sus automóviles como los líderes de la revolución de energías limpias. Para citar un ejemplo, hasta antes del escándalo, Volkswagen ya llevaba gastados USD 77 millones en publicidad en el mercado norteamericano para vender a sus automóviles diesel como alternativa ambientalmente amigable. Mientras esto ocurría, como se ha hecho público, algunos ingenieros en la empresa alemana dedicaban su tiempo a diseñar software capaz de burlar a las pruebas de medición de emisiones.

A pesar del escándalo, probablemente Volkswagen siga siendo una empresa líder en la innovación en materia de uso de energías limpias. Obviamente, con el descubrimiento sobre lo que hizo con 11 millones de los automóviles que vendió, esto será de lo último de lo que se hablará en el futuro cercano sobre la empresa.

Con ocurrido con Volkswagen, sin embargo, todos hemos podido constatar cuán extendida está la práctica del "greenwashing" incluso entre empresas líderes mundiales con buena reputación.

Se conoce como "greenwashing" a la práctica por la cual una empresa se presenta ante el público como una organización que está más comprometida con la preservación del medio ambiente que lo que realmente está. 

Lamentablemente, tanto en el Perú como en el resto del mundo, la responsabilidad social y ambiental se ha convertido más en una moda o un deporte de competencia que en una práctica genuina y un compromiso de largo plazo de las empresas.

La empresa consultora TerraChoice, que ha estudiado el fenómeno, encontró que el 95% de los productos comercializados como eco-amigables han cometido por lo menos uno de los "7 pecados" del "greenwashing". Entre estos pecados destacan las prácticas de afirmar que un producto tiene ciertas propiedades sin tener pruebas que lo sustenten, el abuso en el etiquetado, y el uso de pequeñas acciones en materia ambiental para compensar un daño generado mucho mayor.

Mientras tanto, los reguladores todavía no han sido capaces de identificar intervenciones que les permitan contener a esta práctica que se está extendiendo velozmente.